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La BBHI presenta cinco estudios en la Alzheimer’s Association International Conference 2026


Investigadores de la Barcelona Brain Health Initiative han participado en la Alzheimer’s Association International Conference (AAIC) 2026, celebrada del 12 al 16 de julio en Londres, con cinco estudios sobre prevención de la demencia, envejecimiento cognitivo y resiliencia cerebral.

Los trabajos presentados a partir de datos de la BBHI abordan diferentes factores que pueden ayudar a comprender por qué algunas personas mantienen una mejor salud cerebral a lo largo de la vida y cómo diseñar estrategias de prevención más tempranas y personalizadas.

Maria Ortuño Saavedra presentó el trabajo Latent Lifestyle-psychological Profiles Enable Precision Prevention of Brain Health Decline. En primer lugar se identificaron tres perfiles de riesgo en función de los hábitos de vida y factores psicológicos en personas cognitivamente sanas. A partir de esta clasificación, se diseñó una intervención digital personalizada utilizando la aplicación Brain Health Coaching App, con distintos niveles de soporte, con el objetivo de mejorar la adherencia a hábitos saludables. Los resultados sugieren que adaptar las intervenciones a las necesidades de cada persona puede contribuir a mejorar las estrategias de prevención de la demencia.

Simon Fankhauser presentó Multidomain cognitive phenotypes differ in level, not in decline, que explora cómo cambian las funciones cognitivas a lo largo de la adultez y por qué el envejecimiento cognitivo varía de una persona a otra. Los resultados indican que, entre adultos sanos, los perfiles cognitivos difieren sobre todo en su nivel general, más que en su ritmo de deterioro, por lo que suelen mantenerse relativamente estables con el tiempo. Este hallazgo refuerza la importancia de estudiar las experiencias, los hábitos y los factores de salud que contribuyen a desarrollar y mantener la reserva cognitiva durante toda la edad adulta.

Simon Fankhauser presentó también Learning from Retest: Memory Practice Effects and Longitudinal Cognitive Change. El trabajo parte de la idea de que, en los estudios sobre memoria, la repetición de pruebas de memoria puede influir en los resultados, ya que los participantes pueden mejorar simplemente por haber hecho la prueba antes y no por tener un mejor rendimiento de memoria. Aunque tradicionalmente esto se han considerado una limitación metodológica, el estudio muestra que también puede aportar información relevante, ya que las personas que mejoraron más tras las primeras repeticiones tendieron a mantener un rendimiento cognitivo más estable entre 2018 y 2025. La capacidad de aprender de la experiencia podría convertirse así en un indicador temprano de resiliencia cognitiva y salud cerebral.

Oriol Perera, miembro del grupo de investigación liderado por David Bartrés-Faz en la Universitat de Barcelona, presentó Associations between psychological factors and lifestyle changes for dementia risk, que analizaba conjuntamente la evolución de factores psicológicos –como la preocupación, la rumiación o el sentido de la vida– y de hábitos relacionados con la actividad física, la alimentación o el tabaquismo. Los resultados muestran que los perfiles psicológicos más equilibrados se asocian con estilos de vida más saludables. Comprender esta interacción puede ayudar a identificar a las personas que podrían beneficiarse especialmente de intervenciones preventivas personalizadas antes de que los factores de riesgo se acumulen.

Finalmente, Rachel Morse, de la UB, presentó Machine Learning Classification of Superagers Using Structural Connectivity, Functional Connectivity and Structure-Function Coupling, centrado en los denominados superagers: personas mayores que conservan una memoria comparable a la de personas mucho más jóvenes. Los investigadores han observado que la relación entre la estructura física del cerebro y su funcionamiento permite identificar mejor a estas personas que el análisis de ambas dimensiones por separado. Esta coordinación, conocida como acoplamiento estructura-función, también se relaciona con una mejor memoria episódica y podría convertirse en un marcador prometedor de resiliencia cognitiva.

La participación en el AAIC 2026 refuerza la contribución de la BBHI al conocimiento internacional sobre los factores que protegen la salud cerebral y pone en valor el seguimiento longitudinal de su cohorte de voluntarios, fundamental para comprender cómo evolucionan la cognición, los hábitos y el bienestar psicológico a lo largo del tiempo.