Rosa Martí
Yo todavía tengo ilusiones, yo no tengo la edad que tengo. Dicen, dicen que tengo esa edad, pero dentro de mí, yo tengo unos 60 años.
Yo a los 60 años dije, “bueno, se ha acabado tanto la casa”. Y empecé a hacer yoga, ir a la escuela de la mujer a la Diputación, a pintar, a hacer flores, a planchar. Terminaba un curso y empezaba otro.
Yo a los 60 años dije, “bueno, se ha acabado tanto la casa”. Y empecé a hacer yoga, ir a la escuela de la mujer a la Diputación, a pintar, a hacer flores, a planchar. Terminaba un curso y empezaba otro.
Me acuesto, generalmente, a las 10 y me levanto a las 8.
Lo que no me ha gustado a mi he procurado no hacerlo. Porque seguramente a otra persona tampoco le gustará.
He tenido amigos, algunos. Pocos, pero buenos.
Y a veces, me dicen: “Para la edad que tienes, no te quejes.” Pues no me quejo. ¿Para qué? Si enseguida me sacan la edad. ¿Qué culpa tengo yo?
Y como no han inventado quitar los años, pues aquí estamos.
¿Y qué has hecho para llegar? Ah, ¿yo? Vivir. Vivir y ser feliz.
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