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La hipertensión afecta las conexiones del cerebro

La hipertensión afecta a mil millones de personas en el mundo, y puede provocar infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que anualmente provoca más de nueve millones de muertes.

Es importante saber que la hipertensión también puede causar pequeños infartos en el cerebro que con frecuencia pasan desapercibidos, ya que no tienen síntomas. Sin embargo, esos pequeños infartos dañan conexiones entre zonas del cerebro; y si se acumulan y son muy numerosos, al final impiden el correcto funcionamiento del cerebro.

Las conexiones cerebrales es algo semejante a las carreteras. Si se daña una carretera es fácil encontrar un camino alternativo para el tráfico. Sin embargo, si se dañan muchas carreteras, al final el tráfico colapsa. En el cerebro pasa igual y por eso es esencial prevenir los posibles infartos que puede causar la hipertensión.

Además, la mayoría de las personas con hipertensión no muestra ningún síntoma. Por este motivo, controlarla con visitas periódicas al médico de cabecera es crucial. Pero hay que ir un paso más allá y seguir unos hábitos de vida saludables.

¿Qué dicen las guías?

Hasta ahora, las guías de práctica médica establecían que una presión por debajo de 140 mmHg era saludable. Los resultados del estudio SPRINT, realizado por el National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI) de Estados Unidos, que analizó a 9.361 pacientes hipertensos con alto riesgo cardiovascular durante más de tres años provocó el cambio de estas cifras. Y es que de los participantes que mantuvieron su presión por debajo de 120 mmHg, hubo un 26% menos de muertes y un 38% menos de casos de fallo cardíaco respecto a los que la mantuvieron a 140 mmHg.

Si bien en las nuevas Guías Europeas de Hipertensión arterial (HTA) de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) el punto de corte sigue siendo 140/90mmHg;  en las nuevas guías de la AHA se recomienda un objetivo menor a 130/80 para todos.

Ese control más estricto de la tensión arterial que propone la AHA supone también una mejor función cognitiva y un cerebro más sano.

¿Qué hábitos hay que seguir?

En lo que sí coinciden todas las guías es en la necesidad de seguir unos estilos de vida saludables.

Por ejemplo, seguir una dieta equilibrada, como la dieta mediterránea, controlar el consumo de alcohol, no fumar, controlar el consumo de sal,  hacer ejercicio físico de forma regular, y evaluar el sueño para descartar o tratar alteraciones como la apnea obstructiva pueden ayudarte a reducir la tensión.

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