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El consumo de tabaco está asociado a un riesgo mayor de desarrollar demencia

En las últimas décadas muchos estudios han investigado los efectos del consumo de tabaco sobre los diferentes aspectos de la salud.

En este sentido, los más conocidos y estudiados son los efectos del consumo de tabaco como factor de riesgo para desarrollar un cáncer o al aumentar el riesgo de sufrir accidentes cardio-vasculares, los cuales representan las principales causas de mortalidad asociadas a este hábito.

A pesar de que estas sean las patologías más conocidas asociadas al tabaco, es difícil concebir que el tabaquismo afecte de forma selectiva algún sistema u órgano del cuerpo humano.

De hecho, como promueve la iniciativa BBHI, no es posible pensar en un factor de riesgo para el cuerpo que no lo sea también para la salud cerebral, considerando que estos dos no están desligados sino intrínsecamente interconectados.

En este marco, varios estudios han investigado la relación entre el tabaquismo y la salud cerebral. Los resultados de alguno de estos trabajos han aportado resultados contradictorios, incluso sugiriendo que el consumo del tabaco puede reducir el riesgo de declive cognitivo.

 

Un estudio asocia fumar y riesgo de demencia

Sin embargo, un importante estudio reciente, llevado a cabo en Finlandia, ha revelado una fuerte asociación entre fumar y el riesgo de demencia.

Concretamente en este estudio longitudinal los investigadores querían estudiar la relación entre el consumo de tabaco en la edad mediana y el riesgo de desarrollar demencia en la vejez. Por eso han seguido más de 20,000 personas entre 50 y 60 años durante un periodo superior a los 20 años. Los resultados de este estudio indican que las personas que fumaban mucho tenían más del doble de riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer u otros tipos de demencias cuando envejecían, comparados con los no fumadores.

De las más de 5,000 personas diagnosticadas con demencia, más de 1,000 tuvieron un diagnóstico de enfermedad de Alzheimer, y poco menos de 500 de demencia vascular.

Una de las posibles explicaciones de esta relación entre el consumo de tabaco y la enfermedad de Alzheimer podría ser que fumar contribuye a aumentar los procesos oxidativos, los procesos inflamatorios y el estrés, que se consideran fuertemente relacionados con esta patología.

Por otro lado, la relación entre el consumo de tabaco y el riesgo de desarrollo de demencia vascular podría residir en mecanismos similares a los que relacionan el tabaco con problemas cardiovasculares.

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