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Los datos del BBHI demuestran que el sentimiento de soledad de la población disminuyó durante el inicio del confinamiento

Un estudio del BBHI demuestra que, de forma paradójica, el número de personas que se sentían socialmente excluidas en España se redujo en los 10 días posteriores al inicio del confinamiento del mes de marzo, y que esta reducción se produjo incluso todo en el grupo de personas que vivían solas. Los expertos atribuyen este cambio a las muestras de solidaridad colectiva y a las muchas actividades virtuales iniciadas con el fin de mantener el contacto con el exterior durante la pandemia. Los resultados, publicados en la revista BJPsych Open, se pueden aplicar a futuros programas de prevención de la soledad que contemplen medidas más allá de ampliar la red de contactos física de cada individuo.


El trabajo se realizó con 1.604 personas de la cohorte de voluntarios del BBHI. Se les envió un cuestionario de salud mental con preguntas que los participantes ya habían completado 1 y 2 años antes de la pandemia. «Este hecho nos ha proporcionado datos únicas que nos permiten analizar el impacto inmediato del confinamiento sobre la salud mental, y disponer así de un retrato del antes y el después de la Covid-19«, explica David Bartrés-Faz, investigador principal del BBHI y profesor de la facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona.

 

Iniciativas diversas para afrontar la crisis

Las respuestas obtenidas indican que los niveles de soledad se mantuvieron estables durante los 2 años previos a la pandemia, pero descendieron en los 10 días posteriores al confinamiento. En el grupo de personas que vivían solas también se detectó esta reducción, aunque en menor grado. Los investigadores atribuyen este descenso a las diferentes iniciativas para afrontar la crisis. «El aplauso a los profesionales sanitarios cada día a las 20h, los encuentros virtuales para comer, jugar o simplemente hablar un rato e incluso las llamadas a la unidad desde las campañas institucionales podrían haber tenido un papel importante en esta reducción», aclara Álvaro Pascual-Leone, Director científico del BBHI y catedrático de Neurología de la Harvard Medical School.

 

La soledad es un factor de riesgo para la salud mental y global. Según los investigadores, el trabajo demuestra que los sentimientos de exclusión, inclusión y comunidad pueden mejorarse sin necesidad de aumentar la red de contactos física de cada individuo. «Los resultados prueban que los programas de prevención deberían incorporar o fortalecer el uso del mundo digital de una forma creativa para crear nuevas herramientas de apoyo social», concluye Bartrés-Faz.

 

Enlace al artículo científico The paradoxical effect on COVID-19 outbreak on loneliness – Revista BJPsych Open