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Cómo la educación puede evitar el deterioro cognitivo

Un nuevo estudio liderado por el investigador principal del BBHI, David Bartrés-Faz, y su equipo del Instituto de Neurociencias de la UB ha identificado mayores espesores corticales en el lóbulo frontal en un grupo de personas de edad avanzada que presentaban altos niveles de educación (quince años o más de escolarización).

Posteriormente, el estudio de la arquitectura molecular de esas regiones ha revelado que se caracterizan por una sobreexpresión relativa de familias de genes implicados en la transmisión sináptica y la activación de la respuesta inmunitaria. Los resultados aportan datos novedosos sobre los posibles mecanismos moleculares en humanos que explican cómo los altos niveles de educación se asocian con el mantenimiento de la función cognitiva en la edad avanzada.

Los años de educación son la medida más habitual para referirse al concepto de reserva cognitiva, es decir aquella propiedad del cerebro adulto que le proporciona una capacidad de adaptación y reorganización más eficiente para contrarrestar los efectos de la edad avanzada o incluso de los estadios iniciales de condiciones neurodegenerativas (como por ejemplo el Alzhéimer).

Así lo constata una investigación publicada en The Journal of Neuroscience  y liderada por David Bartrés-Faz en colaboración con el equipo de Michel J. Grothe, del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE, Alemania).

En el trabajo, los investigadores observaron mediante datos de resonancia magnética las áreas del cerebro cuyo espesor cortical difería entre personas de edad avanzada que presentaban altos niveles de educación y personas que habían recibido menos años de educación formal.

 

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